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Oro helado

Lipton ice, oro helado

El 16 de Febrero llegamos a Noruega Josito Romay, Marta Bautista, Pablo García Cabrera y yo a Oslo con la misión de grabar un programa de Al Filo de lo Imposible en el que saliera como actividad principal la escalada de Lipton ice. Pablo será el cámara artista que grabe la escalada de esta increíble cascada, una de las mas bonitas de Noruega.

Josito antes de pasar el techo de hielo

El descenso por el corredor resultó corto. Había mas gente bajando y nos apresuramos ante la posibilidad de que fueran a Lipton. Nadie de los que estaban descendiendo a Upper Gorge iba, a pesar de ser el festival de hielo de Rjukan y ser el fin de semana mas concurrido de todo el año. Tuvimos suerte, pues ya se había corrido la voz de que la habíamos escalado unos días antes. Cuando la escalamos por primera vez la encontramos sin gancheos, a estrenar. Josito fue quien hizo las pequeñas muescas necesarias para salir del techo. Paso con elegancia, aunque me sorprendió el grito que le salio del alma cuando lo supero después de pelearse con el paso mas difícil durante un buen rato. Subía, bajaba, joder, que raro es esto, voy a poner un tornillo invertido…yo atenta aunque tranquila porque Josito es resolutivo y fuerte, y no tenia duda de que lo pasaría sin caerse. Luego me confeso que hizo una puerta que le desequilibró y que estuvo a punto de tirarle.- Pues no se te notó nada, chico -le conteste.
El largo iba en crescendo, cada vez más difícil, hasta llegar al techo de hielo en donde había varios pasos muy atléticos y algo aleatorios, debido a que está la roca sobre la cabeza y no hay espacio para lanzar bien el piolet. Hay que hacer los gancheos a base de pequeños golpes que nunca dejan la hoja bien clavada- Queda el piolet bailando- Los pies tampoco se pueden clavar mucho, pues si rompes los carámbanos se acabaron los pies. Por otra parte el techo sobre la cabeza te echa hacia afuera.

El paso mas duro es atletico y con gancheos finos

El otro techo implicado, el de hielo, resultado de la fractura de la columna original, hace que los frágiles carámbanos que sirven de pies queden lejos y obliga a hacer un paso horizontal muy largo para ganar la cortina en el que es muy fácil desequilibrarse.
Después de seguir a Josito me tocaba a mí liderar los largos de arriba. El de después del techo es un regalo que disfrutar, con hielo perfecto y solo un murito corto a 90. El ultimo, que estaba con el hielo por estrenar, es una columna de poca base, con una primera parte ligeramente desplomada en la que los tornillos no acaban de quedar bien y una segunda algo mas fácil y que sigue un desplome de roca que te protege de cualquier evento meteorológico. Al salir a la corta rampa antes de llegar a la reunión me di cuenta de la tremenda nevada que estaba cayendo. Cuando llego Josito ya era última hora de la tarde y rapelamos con la última luz. Pablito estaba congelado en la base, cabreado por nuestra decisión repentina de subir hasta arriba, pues en principio el plan era deshacer el largo del techo para que ambos lo escaláramos de primeros, pero cuando nos dimos cuenta de las dimensiones-cuando Josito estaba a mitad de largo, unos 8 metros en travesía- decidimos terminar la vía. Dejamos fija una cuerda después del techo, aunque nos dimos cuenta que Pablo no iba a poder utilizar en cuanto la fijamos, pues el desplome es tan grande y los carámbanos tan amenazadores que jumarear por allí parece de locos.

La salida de la reunion sobre oro helado

Tras los rápeles subimos el corredor satisfechos, pero sorprendidos por la dificultad de la vía, que desde la carretera nos la habíamos comido con patatas. Yo quería repetir el largo del techo, pues mi objetivo era hacer todos los largos de primera, y ahora sabia que me podía caer y estaba mas inquieta. En los días siguientes esta inquietud me afecto hasta el punto de no poder dormir bien, reforzada por el hecho de que tuvimos varios días en los que no helaba ni siquiera por las noches. Me preocupaba que quedara la cuerda fija en la segunda reunión y no poder siquiera ir a recuperarla si seguían las temperaturas tan altas. Lipton tiene mucha masa de hielo colgando y es muy peligroso estar bajo esos carámbanos con calor.
Llego el día en el que íbamos a repetir los dos largos de abajo. La noche anterior me costó dormir. Nos levantamos pronto para estar a primera hora escalando, antes de que las temperaturas subieran.

Antes de empezar estaba nerviosa. Tenia miedo del primer largo, pues me había caído de segunda en la zona fina de la columna debido a que se me rompió una coliflor, algo que hacia años que no me pasaba. La fragilidad de la estructura, una columna que apoya solamente algo más de un metro cuadrado, no permite golpear mucho y aunque los tornillos quedan bien no apetece testar la resistencia de la columna. Entre nerviosa y emocionada porque ya llegaba el momento, repasé los movimientos para salir del techo y me imagine acertando en los golpes a la primera y pasando elegantemente.
En cuanto se sale de la confortable reunión el vacío sobrecoge. Los carámbanos que cuelgan descubren bajo los pies un gran desplome. El hielo solo apoya algo más de medio metro, pero las condiciones noruegas son inmejorables. El hielo es amarillo y homogéneo, oro helado, que hace que los tornillos den confianza en lugares que no la darían en ningún otro clima. La totalidad del segundo largo está colgado y los pies danzan por debajo de las líneas de fractura uniendo un carámbano con otro, una medusa con la otra. El oro sale de una fisura en la roca. Crece hasta que se tapona y entonces la cascada define su forma para el resto del invierno. La cortina que baja por el torrente crece hasta que su propio peso le vence y se rompe. Entonces crecen más carámbanos sobre ella y cubren el techo de hielo para dar lugar a un largo desplomado durante varios metros. Esta cascada puede estar entre 6 y 7 dependiendo de cuando y como la encontremos en la temporada. Solo después de que la columna principal se rompa está escalable con la máxima dificultad técnica.
No hay que confundir esta dificultad técnica con el compromiso, que, aunque con frecuencia va asociado por la naturaleza del hielo, en algunas ocasiones, y normalmente en países con la temporada muy larga, un hielo excepcionalmente bueno o unas características especiales, como el caso de Lipton, hacen que el aseguramiento sea bueno para lo que cabria esperar de un desplome de hielo. Por eso Lipton es oro, es algo excepcional que no se da con frecuencia.
Cuando llegue al paso vi que el tornillo invertido que dejé puesto por no trillar más el escaso espacio para asegurar, había cogido una holgura de 3 centímetros. Para entonces ya tenia los brazos hinchados y los gemelos ardiendo de pelearme con la medusa desplomada que está antes del techo y con el tornillo que puse sobre ella. Intente coger aire y rosque de nuevo el tornillo invertido. Me dio miedo verlo así. El calor de los últimos días había hecho estragos en todas las cascadas. ¿Habría afectado también a la resistencia de la que ahora estaba escalando? No me quería imaginar testando la resistencia del tornillo. Aunque tengo otro tornillo corto muy cerca no acabo de fiarme. Los miro, tiro de ellos y compruebo una y otra vez. Lanzo el pie derecho hacia los carámbanos del techo. Después de dos intentos consigo que se quede algo precario sobre el hielo fino. Empotro el piolet entre la pared y el hielo y paso el peso al pie derecho, ¡mierda! Se me van los dos pies. Empiezo a hacer el cocotero con el carámbano, pataleando para intentar volver a colocar los pies. ¡¡Mierda, me voy a caer!!¡¡Aaaaaahhh!!!, Grito, pataleo. Grito más, como una loca. Consigo clavar un pie. ¡¡¡Salgo!!! ¡Si! Los brazos me explotan. El piolet queda bailando porque la pared impide lanzarlo para clavarlo bien. Me tiemblan hasta las orejas, Josito!!. Es el largo mas difícil técnicamente que he hecho hasta ahora, de eso no tengo duda.
Al llegar a la reunión veo como tengo numeroso público en la carretera. Han tenido espectáculo. Me hubiera encantado ver a alguien escalar Lipton desde la carretera. Cuando volvemos a grabar el ultimo encontramos una pareja de alemanes que nos dicen que saben de la escalada de una chica española. Good effort, me dicen,” we knew about your climb”. Creo que grite mucho y se enteraron en todo Rjukan. Me da un poco de vergüenza, pero pienso que no se ven muchas mujeres escalando de primeras por aquí, y posiblemente haya sido la primera ascensión de la vía liderando todos los largos.

Para mi esta vía es un sueño. El color, las formas, el lugar, todo lo que componen esta cascada ha movido mi motivación durante el invierno en los últimos dos años. Ahora, desde casa, esperare al invierno y soñaré con nuevos tesoros que poder escalar.

  1. WI 7… ¡Impresionante, enhorabuena Cecilia! Qué bonito hacer realidad los sueños con un piolet en cada mano. A mí también me tiemblan hasta las orejas… ¡pero sólo de leer tu artículo!

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