Vuelta a casa

Estoy en casa, disfrutando del fuego y el calor del hogar. Veo la Patagonia lejana, como si hiciera meses que he vuelto. Quizás es porque he pasado página. La obsesion que me envolvio estos dos ultimos años con el Torre ha exprimido mi motivacion Patagónica y necesito pasar página, olvidarlo temporalmente y mirar hacia otro lado, en donde haga mejor tiempo. Necesito motivarme con nuevas paredes para coger fuerza. El Torre me atrae como ninguna otra montaña lo ha hecho antes, quizás por su belleza e inaccesibilidad, o por estar en el fin del mundo, puede que sea por ese hongo que parece el merengue de un pastel, o simplemente porque el esfuerzo que he invertido en el hasta ahora me empuja en cierto modo a no dejarlo de lado, a volver a intentarlo. Pero no se cuando será. La fuente de motivación que alimentaba mis deseos Patagónicos se ha agotado a fuerza de beber demasiado durante una sequía de cumbres, y necesito reponerla. En mis próximos viajes espero ir llenando de agua esa fuente de nuevo para poder mirar otra vez al Torre en un futuro…

Patagonia III (Sabor patagónico)

Otra vez, delante de un teclado, me encuentro preguntándome si el buen tiempo en Patagonia es solo una ilusión, o si es que definitivamente no tengo suerte apostando. Parece que fuera como en una ruleta, a algunos les toca enseguida, y otros se arruinan en la primera noche que se les ocurre jugar. Y cuando ya has apostado mucho, no puedes parar de hacerlo esperando que te toque alguna vez,y recuperar lo perdido, que la suerte te sonria por fin, aunque sea por estadistica.
Subimos hasta nuestro campo llamado “La playita”. Aunque tiene un nombre muy sujerente, es un lugar hostil, cerca del glaciar que baja del paso Marconi, en donde el viento sopla con rabia y levanta arena de morrena. Esta ubicado en el comienzo del Lago Electrico, llamado así por el ruido que produce el viento cuando sopla con fuerza, similar al de los truenos lejanos. Caminamos durante horas en contra del viento con una lluvia horizontal que solo nos mojaba por delante.Dormimos allí en nuestra tienda, que se movía como loca por la noche, preguntandonos si pararia en algún momento de llover y de soplar. Encontramos a Horacio, un guía local que tenía pensado llevar a sus clientes hasta el collado Marconi, desde donde hay una vista espectacular de los cordones Marconi, Fitz y Torre, pero estaba consideando cambiar de planes dado el mal tiempo que hacía todavía a las 9 de la noche.
-Nosotras nos levantaremos a las 4 y tiraremos para arriba.- Queremos llegar al collado y dormir allí. Segun parece, el tiempo aguanta hasta el medio día del día 7 y parece que no va a haber viento.-Le dijimos, según lo que habíamos consultado con respecto a la meteo.-Algunos dicen que la ventana viene con algo de viento, ya veremos-concluimos
Al despertar la misma lluvia fina seguia cayendo, y el viento racheado habia aumentado, haciéndonos despertar varias veces esa noche temiendo que la tienda cediera. Esperamos un rato a ponernos en pie. -Vamos a desayunar y luego nos echamos una siesta a ver si amaina un poco-decidimos después. Paró de llover y nos pusimos en marcha, esperando un día duro de luchar contra el viento y con pocas probabilidades de escalar, a menos que la ventana se estuviera retrasando.
La subida fue rápida, ya conociamos el glaciar y no llevabamos peso. Estaba casi despejado, aunque las nubes altas con forma de plumas delataban que el cielo azul no iba a durar mucho. Conforme nos ibamos acercando a la base de Piergiorgio el viento aumentaba. Al llegar al deposito nevaba en medio de una ventisca que nos obligo a buscar un resguardo que no existe cuando se pone a soplar.
No cabia duda, la ventana no existia, habia sido un timo. En la ladera del glaciar que baja del Piergiorgio se levantaban remolinos, al tiempo que en el otro lado del valle, como para hacer de coro, caían con mas frecuencia de la habitual los seracs de debajo del Cerro Marconi. Con la gran cantidad de nieve acumulada en los últimos días, el tímido sol hacia que cayeran muchos aludes, en ocasiones provocados por la caída de seracs. Fue un espectáculo precioso visto desde la seguridad de la distancia. Esperamos un rato y decidimos bajarnos. No había nada que hacer, así que bajamos resignadas, aunque contentas por haberlo intentado y estar explorando un valle tan desconocido. Al rato, llegando a la Playita de nuevo empezo a llover. Nuestras esperanzas por el buen tiempo se esfumaron cuando nos informaron de que venía peor, quizás habría algo parecido a esta última sobre el 13… o sea, nada.
Al día siguiente recogimos todo, nos cargamos a la espalda cerca de 30 K. y bajamos bapuleadas por el viento y la lluvia, que en ocasiones nos obligaba a echar cuerpo a tierra, en otras nos tiraba, cuando la racha parecía que iba a pasar y no lo hacía. Especialmente mal lo paso Katty, quien llevando un petate mediano sobre sus 45 Kilos de cuerpo cayó de bruces en varias ocasiones. Yo me pase la mitad del camino cagandome en Eolo, aunque nadie me oyó…
Llegamos al Chaltén con la cintura y la espalda doloridas y ampollas en los pies por usar las botas gordas y no llevarlas en la espalda, resignadas a dejarlo para otra ocasión… Porque habra otra ocasión… Y entonces nos dieron una triste noticia: El veterano escalador italiano Favio Giacomelli había muerto enterrado por un alud el 1 de Enero en la base del Torre, después de bajar de la pared Este, en la que estaban abriendo una dificil vía con cuerdas fijas. Su compañero Elio Orlandi, veterano de Patagonia, en un acto de enorme coraje, lo estuvo buscando dos días hasta que lo encontró. Lo puso al reparo de nuevas avalanchas y se bajo al Chalten. Los compañeros colombianos de Katty estaban ayudando a bajar el cuerpo. Vaya comienzo de año… Coincidí con ello hace dos temporadas, cuando comenzaron a abrir la ruta. Me asombró la motivación que tenían. Hay que tener gran tesón y fortaleza para emprender una vía en los 1500 m. de roca vertical de la cara Este del Torre, con este clima.
Así que me voy con un sabor agridulce. He tenido muy buenos días con mi compañera y amiga Katty, aunque no hemos podido mas que cargar ladrillos de arriba a abajo. No hemos visto mas de 15 horas de bueno, pero hemos disfrutado del fin de año con el grupo “Siete Venas”. Ademas  el primero de año hubo un precioso amanecer en el que se pudo ver el Fitz. Asi es la Patagonia, con diferentes sabores, el amargor del mate y el dulce de leche, la hostilidad del clima y la amabilidad de su gente… Dicen que el que prueba la flor del Calafate…yo mejor diría, el que consigue tocar la roca siempre vuelve a Patagonia…Sea porque consiguió subir y disfrutó de una preciosa vía o porque no lo consiguió y se le quedo esa espinita…

Patagonia (II) Tiempo…

De nuevo me encuentro en el locutorio, consultando el tiempo y pasandolo. En ingles, hay dos palabras diferentes para estos dos significados, pero en castellano, ambos significados se funden y confunden en ocasiones, cuando la espera se alarga, cuando uno depende del otro…El tiempo aqui es de suma importancia. Depende de él que puedas escalar y de cuanto tengas o cuanto estes dispuesto a sacrificar en las largas esperas dependen las probabilidades de exito. Aun asi, nunca se puede decir que por estar mucho tiempo el exito es seguro. Las condiciones de las vías varían mucho y en ocasiones es necesario un acierto casi milimetrico para poder escalar, aun con buen tiempo. Si a esto le añadimos que lo normal es que haga malo, la Patagonia se convierte en una prueba de fuego mas que de nuestro nivel tecnico, de nuestra paciencia y motivacion. Es muy facil abandonarse a los bifes, las milanesas, las tartas, las fiestas, las conversaciones sobre la proxima ventana con una cerveza en la mano-con un poco de boulder para calmar nuestra consciencia… y volver gordo, alcoholizado y dudando de nuestro gusto por el alpinismo.
Volvimos a subir. El dia de la ventana amanecimos de noche. Caminamos durante horas por el glaciar del Marconi hasta que apareció esa preciosa pared, el Piergiorgio, con 1000 m. de perfecto granito mirando al hielo continental. No acumula nada de nieve porque es tan vertical y continua como el Capitan. Su cara oeste la surcan tres vias, y solo una de ellas la recorre por el centro, en donde tiene la pared mas larga. Un equipo italiano tardo varias temporadas en completar la via y solo si la observas durante largo rato puedes imaginar, (y solo imaginar) una linea para conectar la base con la cumbre. La arista noreste es la via mas factible y si no esta en muy malas condiciones por la nieve pensamos que podemos escalarla en un dia. La via,con 850 m. de mixto nos atrae por el lugar en el que se encuentra y por la pared que recorre. Dejamos un deposito de material en el comienzo de la rampa y nos bajamos al Chalten espantadas por el mal tiempo.
Hoy, despues de consultar la meteo y ver que anuncian una mini ventana para el dia 6, decidimos subir de nuevo, mas fuertes que antes, pero con las orejas mas bajas, sabiendo que un dia de bueno, con las condiciones que hay en la montaña es muy escaso. Ademas, se comenta que la ventana que viene es ventosa, y pequeña… mas bien es un “ojo de buey”…
Pero seguiremos insistiendo. Aqui es lo unico que vale. Puedes tener suerte y que te toque la loteria la primera vez que juegas, o que te toque con mas frecuencia que a los demas. Tambien hay que saber gestionar esa suerte, no cabe duda… Aunque se puede ser de los que casi nunca les toca nada, pero a fuerza de insistir estadisticamente es mas probable… Quizas no te toque nunca, pero la ilusion de que te sonria la suerte no te la van a quitar…Y la certeza de haber apostado con lo mas preciado: El tiempo

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