Vuelta a casa

Estoy en casa, disfrutando del fuego y el calor del hogar. Veo la Patagonia lejana, como si hiciera meses que he vuelto. Quizás es porque he pasado página. La obsesion que me envolvio estos dos ultimos años con el Torre ha exprimido mi motivacion Patagónica y necesito pasar página, olvidarlo temporalmente y mirar hacia otro lado, en donde haga mejor tiempo. Necesito motivarme con nuevas paredes para coger fuerza. El Torre me atrae como ninguna otra montaña lo ha hecho antes, quizás por su belleza e inaccesibilidad, o por estar en el fin del mundo, puede que sea por ese hongo que parece el merengue de un pastel, o simplemente porque el esfuerzo que he invertido en el hasta ahora me empuja en cierto modo a no dejarlo de lado, a volver a intentarlo. Pero no se cuando será. La fuente de motivación que alimentaba mis deseos Patagónicos se ha agotado a fuerza de beber demasiado durante una sequía de cumbres, y necesito reponerla. En mis próximos viajes espero ir llenando de agua esa fuente de nuevo para poder mirar otra vez al Torre en un futuro…

Patagonia III (Sabor patagónico)

Otra vez, delante de un teclado, me encuentro preguntándome si el buen tiempo en Patagonia es solo una ilusión, o si es que definitivamente no tengo suerte apostando. Parece que fuera como en una ruleta, a algunos les toca enseguida, y otros se arruinan en la primera noche que se les ocurre jugar. Y cuando ya has apostado mucho, no puedes parar de hacerlo esperando que te toque alguna vez,y recuperar lo perdido, que la suerte te sonria por fin, aunque sea por estadistica.
Subimos hasta nuestro campo llamado “La playita”. Aunque tiene un nombre muy sujerente, es un lugar hostil, cerca del glaciar que baja del paso Marconi, en donde el viento sopla con rabia y levanta arena de morrena. Esta ubicado en el comienzo del Lago Electrico, llamado así por el ruido que produce el viento cuando sopla con fuerza, similar al de los truenos lejanos. Caminamos durante horas en contra del viento con una lluvia horizontal que solo nos mojaba por delante.Dormimos allí en nuestra tienda, que se movía como loca por la noche, preguntandonos si pararia en algún momento de llover y de soplar. Encontramos a Horacio, un guía local que tenía pensado llevar a sus clientes hasta el collado Marconi, desde donde hay una vista espectacular de los cordones Marconi, Fitz y Torre, pero estaba consideando cambiar de planes dado el mal tiempo que hacía todavía a las 9 de la noche.
-Nosotras nos levantaremos a las 4 y tiraremos para arriba.- Queremos llegar al collado y dormir allí. Segun parece, el tiempo aguanta hasta el medio día del día 7 y parece que no va a haber viento.-Le dijimos, según lo que habíamos consultado con respecto a la meteo.-Algunos dicen que la ventana viene con algo de viento, ya veremos-concluimos
Al despertar la misma lluvia fina seguia cayendo, y el viento racheado habia aumentado, haciéndonos despertar varias veces esa noche temiendo que la tienda cediera. Esperamos un rato a ponernos en pie. -Vamos a desayunar y luego nos echamos una siesta a ver si amaina un poco-decidimos después. Paró de llover y nos pusimos en marcha, esperando un día duro de luchar contra el viento y con pocas probabilidades de escalar, a menos que la ventana se estuviera retrasando.
La subida fue rápida, ya conociamos el glaciar y no llevabamos peso. Estaba casi despejado, aunque las nubes altas con forma de plumas delataban que el cielo azul no iba a durar mucho. Conforme nos ibamos acercando a la base de Piergiorgio el viento aumentaba. Al llegar al deposito nevaba en medio de una ventisca que nos obligo a buscar un resguardo que no existe cuando se pone a soplar.
No cabia duda, la ventana no existia, habia sido un timo. En la ladera del glaciar que baja del Piergiorgio se levantaban remolinos, al tiempo que en el otro lado del valle, como para hacer de coro, caían con mas frecuencia de la habitual los seracs de debajo del Cerro Marconi. Con la gran cantidad de nieve acumulada en los últimos días, el tímido sol hacia que cayeran muchos aludes, en ocasiones provocados por la caída de seracs. Fue un espectáculo precioso visto desde la seguridad de la distancia. Esperamos un rato y decidimos bajarnos. No había nada que hacer, así que bajamos resignadas, aunque contentas por haberlo intentado y estar explorando un valle tan desconocido. Al rato, llegando a la Playita de nuevo empezo a llover. Nuestras esperanzas por el buen tiempo se esfumaron cuando nos informaron de que venía peor, quizás habría algo parecido a esta última sobre el 13… o sea, nada.
Al día siguiente recogimos todo, nos cargamos a la espalda cerca de 30 K. y bajamos bapuleadas por el viento y la lluvia, que en ocasiones nos obligaba a echar cuerpo a tierra, en otras nos tiraba, cuando la racha parecía que iba a pasar y no lo hacía. Especialmente mal lo paso Katty, quien llevando un petate mediano sobre sus 45 Kilos de cuerpo cayó de bruces en varias ocasiones. Yo me pase la mitad del camino cagandome en Eolo, aunque nadie me oyó…
Llegamos al Chaltén con la cintura y la espalda doloridas y ampollas en los pies por usar las botas gordas y no llevarlas en la espalda, resignadas a dejarlo para otra ocasión… Porque habra otra ocasión… Y entonces nos dieron una triste noticia: El veterano escalador italiano Favio Giacomelli había muerto enterrado por un alud el 1 de Enero en la base del Torre, después de bajar de la pared Este, en la que estaban abriendo una dificil vía con cuerdas fijas. Su compañero Elio Orlandi, veterano de Patagonia, en un acto de enorme coraje, lo estuvo buscando dos días hasta que lo encontró. Lo puso al reparo de nuevas avalanchas y se bajo al Chalten. Los compañeros colombianos de Katty estaban ayudando a bajar el cuerpo. Vaya comienzo de año… Coincidí con ello hace dos temporadas, cuando comenzaron a abrir la ruta. Me asombró la motivación que tenían. Hay que tener gran tesón y fortaleza para emprender una vía en los 1500 m. de roca vertical de la cara Este del Torre, con este clima.
Así que me voy con un sabor agridulce. He tenido muy buenos días con mi compañera y amiga Katty, aunque no hemos podido mas que cargar ladrillos de arriba a abajo. No hemos visto mas de 15 horas de bueno, pero hemos disfrutado del fin de año con el grupo “Siete Venas”. Ademas  el primero de año hubo un precioso amanecer en el que se pudo ver el Fitz. Asi es la Patagonia, con diferentes sabores, el amargor del mate y el dulce de leche, la hostilidad del clima y la amabilidad de su gente… Dicen que el que prueba la flor del Calafate…yo mejor diría, el que consigue tocar la roca siempre vuelve a Patagonia…Sea porque consiguió subir y disfrutó de una preciosa vía o porque no lo consiguió y se le quedo esa espinita…

Patagonia (II) Tiempo…

De nuevo me encuentro en el locutorio, consultando el tiempo y pasandolo. En ingles, hay dos palabras diferentes para estos dos significados, pero en castellano, ambos significados se funden y confunden en ocasiones, cuando la espera se alarga, cuando uno depende del otro…El tiempo aqui es de suma importancia. Depende de él que puedas escalar y de cuanto tengas o cuanto estes dispuesto a sacrificar en las largas esperas dependen las probabilidades de exito. Aun asi, nunca se puede decir que por estar mucho tiempo el exito es seguro. Las condiciones de las vías varían mucho y en ocasiones es necesario un acierto casi milimetrico para poder escalar, aun con buen tiempo. Si a esto le añadimos que lo normal es que haga malo, la Patagonia se convierte en una prueba de fuego mas que de nuestro nivel tecnico, de nuestra paciencia y motivacion. Es muy facil abandonarse a los bifes, las milanesas, las tartas, las fiestas, las conversaciones sobre la proxima ventana con una cerveza en la mano-con un poco de boulder para calmar nuestra consciencia… y volver gordo, alcoholizado y dudando de nuestro gusto por el alpinismo.
Volvimos a subir. El dia de la ventana amanecimos de noche. Caminamos durante horas por el glaciar del Marconi hasta que apareció esa preciosa pared, el Piergiorgio, con 1000 m. de perfecto granito mirando al hielo continental. No acumula nada de nieve porque es tan vertical y continua como el Capitan. Su cara oeste la surcan tres vias, y solo una de ellas la recorre por el centro, en donde tiene la pared mas larga. Un equipo italiano tardo varias temporadas en completar la via y solo si la observas durante largo rato puedes imaginar, (y solo imaginar) una linea para conectar la base con la cumbre. La arista noreste es la via mas factible y si no esta en muy malas condiciones por la nieve pensamos que podemos escalarla en un dia. La via,con 850 m. de mixto nos atrae por el lugar en el que se encuentra y por la pared que recorre. Dejamos un deposito de material en el comienzo de la rampa y nos bajamos al Chalten espantadas por el mal tiempo.
Hoy, despues de consultar la meteo y ver que anuncian una mini ventana para el dia 6, decidimos subir de nuevo, mas fuertes que antes, pero con las orejas mas bajas, sabiendo que un dia de bueno, con las condiciones que hay en la montaña es muy escaso. Ademas, se comenta que la ventana que viene es ventosa, y pequeña… mas bien es un “ojo de buey”…
Pero seguiremos insistiendo. Aqui es lo unico que vale. Puedes tener suerte y que te toque la loteria la primera vez que juegas, o que te toque con mas frecuencia que a los demas. Tambien hay que saber gestionar esa suerte, no cabe duda… Aunque se puede ser de los que casi nunca les toca nada, pero a fuerza de insistir estadisticamente es mas probable… Quizas no te toque nunca, pero la ilusion de que te sonria la suerte no te la van a quitar…Y la certeza de haber apostado con lo mas preciado: El tiempo

Patagonia

Estoy en un locutorio del Chalten. Somos cinco los que estamos apretando las teclas de los ordenadores. Seguro, dos o tres habremos mirado el tiempo, como cada dia, con la esperanza de que en el grafico de precipitaciones previstas haya un hueco ago mas grande que lo que se anuncia. hace unos dias la ventana iba a durar dos dias, no es mucho, pero bastante en terminos Patagonicos. Pero conforme se va acercando la ventana, ese hueco sin barras verces se hace mas pequeño. Ahora ya solo se prevén unas 20 horas de bueno, para dentro de dos dias. Vine aqui con la mala idea de intentar la Ferrari en el Torre. No es la primera vez que vengo con esa idea, aunque siempre abierta a cambiar de opinio, porque Patagonia es la tierra de la improvisacion, y si no se aprovechan esas escasas y ruinosas ventanas, aunque se tenga que bajar el liston hasta la altura de las rodillas, es muy posible marcharse con el material igual que llego, despues de secarlo y la espalda y las rodillas tan machacadas como la moral. Esta vez si, decia convencida, me toca la ventana buena. A puro de insistencia, será…
Pero de momento no ha sido. llegue con mi compañera colombiana, Katty, en los ultimos coletazos de una superventana, de mas de una semana, que casi no la creian ni los locales. En mi obsesion con el tiempo consultaba muchos dias desde mi casa el tiempo y pude ver con impotencia esa ansiada ventana. Todos me preguntaron al llegar,- llegaste a la ventana? -No- respondiamos optimistas- pero habra otra, seguro. Para primero de año, con el cambio de luna vendra otra buena- Repetimos una y otra vez, como si los deseos de buen tiempo pudieran influir en algo.
Ahora, a cuatro dias de fin de año observo el meteograma una y otra vez. He aprendido a interpretar los graficos, y he consultado el tiempo en los ultimos meses mas que en toda mi vida. Pero el deseo no espanta las nubes ni las borrascas y de nuevo me encuentro aqui cambiando planes y viendo como las posibilidades por el Torre se esfuman de nuevo.
A cambio la vida social toma gran importancia y esas incursiones en la montaña con un tiempo infernal me hacen apreciar mucho mas ese sol que tan poco se ve aqui, y le dan gran valor a las montañas. Porque es el viento y las tormentas los guardianes de estos tesoros, y sin ellos la Patagonia no seria lo mismo.
Comenzare el año esperando, regalando a estas montañas mi tiempo, ese tiempo que se nos va de las manos año tras año y que es el tributo a pagar a cambio de tocar estas preciosas montañas.

Chile y las montañas desconocidas

Me encuentro en Santiago. Decidi venir hace diez días por falta de una cordada fija en el Chalten. La gente, aunque muy amable y motivada, estaba preparando la temporada y les era imposible en este momento escaparse para escalar. Mas adelante sería mas facil, asi que decidí volver en Diciembre y descubrir nuevos montes. Quería aprovechar el viaje de alguna manera, y mover el cuerpo, así que pense en venir a Chile. Gracias al patrocinio del Gobierno de Aragon pude plantearmelo.  El Cerro Marmolejo, de 6000 m. me atrae desde que salió publicada la apertura de la via “Senda Real”, y comence a buscar quien quisiera acompañarme. Las cascadas sobrepasan los 5000 m. y constituye un lugar muy especial para escalar hielo. Finalmente, a traves de Juan, mi compañero, contacte con Boris Sazurnic, un chileno de origen croata que vive en Santiago, quien me animo a venir. “alguien encontramos”- me dijo- “vente, que te va a gustar la montaña aqui”. El caso es que me vine al dia siguiente. Este viaje ha estado marcado por los imprevistos y las dudas desde el principio. Ha sido un viaje “raro”, y el desconectar me iba a venir bien, fuera cual fuera el resultado. Boris me recibió en el aeropuerto por la noche y me llevó a un aparthotel del centro de Santiago desde donde veía las montañas nevadas tan cerca que casi las podía tocar. Desde un piso 17 la vista era espectacular a pesar de estar rodeada de cemento. Al día siguiente fuimos a ver el Marmolejo. Caminamos un rato para verlo, ya que en invierno la pista esta cerrada y obliga a caminar desde Baños Morales. En los últimos dias habia nevado bastante, asi que el acceso se complicaba y sobre todo, se alargaba. Las cascadas no se podian distinguir desde  casi 15 Km., y el acceso estaba peligroso. Haria falta por lo menos una semana para poder escalar en Marmolejo. Boris se desvivió por encontrar a alguien que pudiera estar una semana, así, de repente, en el monte, y finalmente dimos con Nico, quien podía escalar, pero no  toda la semana. Además empeoraba el tiempo a partir del fin de semana, con lo que se reducían la opciones. No  había tiempo para el Marmolejo, y hablamos de las posibilidades de aperturas en los alrededores de Santiago. Que pequeño es el mundo de la montaña, pense cuando Boris me presento a Nico. Nos habiamos conocido en Niponinos, el campo base del glaciar del Torre hacia un par de años, pero ni él ni yo nos relacionamos con los nombres. Nico Gutierrez es un escalador fuerte y motivado, que a pesar de su juventud, 23 años, posee un mas que respetable historial en Patagonia, Andes y Yosemite. Tiene unas ganas contagiosas de escalar y una humildad fuera de lo común para lo joven y fuerte que es. Quedamos en ir al Morado, un emblemático monte cercano, de 4600 m. que posee una cara sur rocosa en la que se forman en ocasiones lineas de hielo.(Aqui las cara sur son como las norte en el hemisferio norte). Al aproximarnos vimos que no estaba bien formada la línea y decidimos ir al S. Francisco, en el mismo valle, famoso por los accidentes que se han producido en su cara sur debido a los aludes y caida de seracs y cornisas. Abrir una linea allí nos resultaba atractivo, sobre todo porque ibamos a evitar la peligrosa pala en donde se habian producido estos  accidentes. El monte estaba muy cargado y enormes avalanchas cruzaban el valle de lado a lado como para recordarnos constantemente la necesidad de ser prudentes. El primer día establecimos el campamento antes de llegar a la laguna, lugar clásico elegido para tal fin. Me llamo la atención el afloramiento del terreno bajo gran cantidad de nieve debido a las aguas termales de la zona, y las grietas ocasionadas en la nieve por tal causa.
Nos levantamos a la 1:00 a. m. Habíamos elegido  una linea en diagonal a media ladera para acortar el camino hacia el comienzo de las dificultades, y estuvimos caminando unas cuantas horas sobre nieve dura y en buenas condiciones, pasando una tras otra innumerables aristas de nieve que alargaban el camino. A las 7 y media de la mañana empezo a dar el sol en la parte alta de la montaña. Media hora mas tarde pequeñas piedras que caian de la parte alta nos avisaban de como se iba a poner el tema en un rato. Calculamos mal la distancia. Aunque habiamos subido unos 1200 m, y estabamos a la altura del corredor elegido todavía nos quedaban unas dos para llegar hasta donde teniamos que atravesar inevitablemente por debajo de enormes cornisas iluminadas a estas horas por el sol, lo que nos llevaría quizás otra hora. La nieve se transformó muy rapidamente y la caída de piedras era constante. Aunque llevabamos vivac, la precaridad de los posibles sitios para parar y la falta de un lugar protegido nos hizo desistir de nuestro intento. Con cierta pena, aunque sabiendo que haciamos lo correcto, descendimos hasta la tienda, en donde, antes de bajar esquiando otros 700 m. hasta el valle dormimos una siesta mañanera de dos horas.
Me sorprendí gratamente del potencial tremendo de estas montañas con grandes desniveles, posibilidad de vías técnicas, altura, volcanes…quizás eclipsadas por un Aconcagua demasiado cercano, pero con muchas posibilidades… Y que decir de los chilenos… La hospitalidad que he recibido ha sido lo mejor del viaje. Me voy de aqui con ganas de volver, sin poder tener un “pero” en el trato. Me voy con la sensación de haber aprovechado el viaje, de haber sido recibida por amigos de siempre. Y con algo claro. Seguro que vuelvo.

Recuerdos desde El Chalten

Estoy en el Chalten. Hace ya días que estamos esperando una ventana que no llega. Solo hemos hecho un porteo que nos costo grandes esfuerzos y dolores de espalda. Hay mucha nieve, pero no la suficiente como para cubrir las zonas de bloques de las morrenas, lo que convierte el camino en una tortura y el avance es penoso y lento. A pesar de todo estamos satisfechos. Por lo menos hemos avanzado algo, lo que en esta época y con las condiciones que nos hemos encontrado no es poco. Mientras caminaba con la pesada mochila me ha venido a la cabeza muchas veces el recuerdo de Oscar y se me han humedecido lo ojos al pensar que se quedo en el Latok 2. Con su recuerdo, fugazmente, como de refilón, vienen los recuerdos de tantos otros amigos y amigas que se quedaron en el camino, con los que me imagino que estará, en un sitio con montañas de ensueño en donde están las personas buenas y autenticas, aquellas que amaban las montañas y la vida que lleva a ellas. Pienso en el día que, cuando yo vuelva a casa, tenga que borrar su número de teléfono de mi móvil. Ahora me resisto a borrar su correo…es como si estos pequeños gestos fueran la confirmación definitiva de algo que hace días que se que tengo que aceptar.
La tensión del rescate y el desenlace final me dejo muda, de palabras y pensamientos. Y hasta hoy no me he atrevido a escribir nada al respecto. Oscar era amigo y compañero de viajes, una excelente persona, divertido y vital y no puedo evitar que mientras escribo estas líneas me invada un sentimiento de angustia. Pasara todavía tiempo hasta que pueda sonreír cuando piense en el. Es un sentimiento conocido, parecido cada vez que se ha ido un amigo cercano. Un sentimiento que me hace cuestionarme la montaña… y que espero se disipe en un tiempo.
Pero hay una diferencia fundamental entre esta vez y otras, y es la posición en la que me he encontrado y que me ha hecho vivir de cerca el otro lado, la angustia de la familia, la desesperación del que se queda esperando sin entender el riesgo gratuito de la montaña, pero que lo acepta porque no tiene mas remedio. La parte positiva, de la que también fui testigo en Peña Guara fue el enorme acto de solidaridad por parte de muchas personas que crecieron enormemente con su entrega en este desafortunado acontecimiento.

El día 9 de Agosto comienzan las fiestas de Huesca. Me lo había montado para poder estar los dos primeros días, los que mas me gustan. Quedé con unos amigos para realizar el protocolo típico Laurentino: Almuerzo de huevos fritos con longaniza con unas cervezas para empezar el día antes de ir al chupinazo, a las 12, uno de los momentos que más me emocionan de las fiestas. El subidón general de tanta gente junta me pone los pelos de punta. Esa explosión de energía, de quema de calorías y alcohol que pone de acuerdo por una vez a tantas personas me resulta emocionante. Lógicamente, esta actividad se acompaña con cantidades inconmensurables de vino que corre a raudales por donde quiera que uno esté a esas horas en el centro de Huesca. Sobre las 2 fuimos a casa para dejar la bota y cambiarnos cuando me llamo el “Pirata”, amigo mío y de Oscar. Me extraño, porque para los oscenses el 9 es un día de los que no se llama a menos que se haya quedado el día anterior, porque lo normal es no estar localizable. Me explicó lo que pasaba y que se iba a poner en marcha un rescate. Inmediatamente fui a Peña Guara, algo avergonzada por los tragos de mas que llevaba, triste y preocupada, pues habiendo estado allí y sabiendo de lo que se estaba hablando, pensé calladamente que el destino de Oscar estaba escrito. Por supuesto estaba dispuesta a hacer lo que estuviera en mi mano por ayudar. Allí estaban Lorenzo Ortas y Manolo Bara dirigiendo lo que seria el rescate más difícil que se haya intentado en la historia del alpinismo, apoyados por un equipo de incondicionales de Peña Guara, Avellanas, Cuchi, Javier, Antonio y muchos otros que espero me perdonen por no nombrar. Durante los siguientes días estuvieron Lorenzo y Manolo sin apenas dormir, sin aparecer por casa, viviendo en Peña Guara entregados en cuerpo y alma al rescate. El resto del equipo por turnos dispuestos las 24 horas. Al principio las cosas se veian muy mal, y en ningún momento se dieron falsas esperanzas a la familia, que estuvo allí todos los días, pendiente de lo que ocurría. Como se sabe, desde el principio se movió cielo y tierra, pero las esperanzas eran muy escasas. Aun así, el hecho de que estuviera Sebastian Alvaro en la zona, nos hizo ver esa posibilidad entre un millon de que saliera. La posibilidad de que el rescate se hiciera escalando desde abajo se veía muy remota pero cuando se consiguió que el helicóptero llevara a los rescatadores hasta el base volvió a dar esperanzas. Después, otro mazazo desde el base, la falta de aclimatación y las malas condiciones impedían un avance efectivo… El animo subia y bajaba como una montaña rusa y afuera, en la calle, las charangas, los borrachos y el ambiente festivo daban un escenario de irrealidad a todo lo que ocurría. Por otro lado el despliegue mediático fue salvaje, y aunque la mayoría de los medios respetó las necesarias normas impuestas, hubo alguno que sin ningún escrúpulo llego a chantajear emocionalmente a la familia. Llamaron a cualquiera que les pareciera que podía dar una opinión, aunque no tuviera nada que ver y alguno también la cago con algunas declaraciones absurdas. En estos momentos es cuando se ve quien es buena gente de verdad, quien, aparte de aportar, de paso saca provecho de la situación, y alguno que no aporta y además aprovecha el momento para hacerse publicidad. Me quedo con el hecho de que fueron gran mayoría los primeros y vi una unión de fuerzas y solidaridad que me hace emocionar.
Acabaron las fiestas y el día 16 se decidió suspender el rescate. La imagen de la familia digiriendo la noticia es difícil de olvidar. Es algo que se me quedara grabado en el corazón para siempre y lo que me hará, seguro, valorar mejor la asunción de riesgos.
Y por otro lado, entiendo la sensación tan increíble el llegar a lugares remotos, inexplorados, nuevos… Vivir una aventura, cuando las preocupaciones son básicas, comer, hidratarse, llegar a un sitio donde dormir, llegar arriba y después abajo. Es simple pero fundamental. Cuando la preocupación es la vida propia, la vida adquiere mas sentido que nunca. Es una atracción tan fuerte la que ejerce estos lugares en los alpinistas, es tan intensa la vida en la montaña que es imposible renunciar a ello, si se siente con el corazon y se tiene la oportunidad. Por eso seguirá la historia del alpinismo, hecha a base de éxitos y desgracias, de esperas, avances, retiradas e incertidumbre, en la que los familiares se llevan siempre la parte mas sufrida… Porque no se puede pedir a nadie que renuncie a escalar algo cuando tiene capacidad para ello, al igual que no se pide a nadie que se quede en casa en vacaciones porque en las operaciones salida hay mas accidentes de coche… Solo se puede pedir máxima prudencia, dentro de lo razonable… Y aun así…el destino siempre será imprevisible, y el de Oscar fue quedarse en lo alto de una de las mas bellas catedrales de la tierra…

La Cabrera mas lejana

Hace ya una semana que volvimos de la segunda concentracion. Ya veis… hasta ahora que se ha puesto a llover no me he sentado en el ordenador…ni he regado las plantas, que estan agonizantes unas y muertas otras. Y es que no me da para mas. El ansia de escalar me puede y las faenas de oficina se me acumulan como se acumula el polvo en los muebles de casa. El caso es que fuimos y volvimos, escalamos fiuras e hicimos muuuuchos kilometros… Lo contare con mas detalle  <!–more–>
Salimos el jueves 23 de Huesca. Algunas vinieron el dia anterior para poder salir temprano con todo cargado. Maddi e Iratz venian desde Donosti con una furgoneta de 9 plazarz que alquilamos para la ocasion. Otra vez tuvimos que jugar a tetris para poder poner todo el material que llevabamos: Lo mismo que llevariamos para escalar en Yosemite cualquier tipo de via, o sea practicamente todo el material de roca que tenemos disponible, incluyendo cuerdas finas y gordas, hamaca, petates, estaticas… ademas de lo personal de cada una y la ropa que Trangoworld nos habia pasado el dia anterior, una locura.
En Barcelona recogimos a Miriam y Asun, que venian de Jaen y Salamanca y nos embutimos todas en la furgoneta. Tambien venia con nosotras Patty como fotografa, asi que eramos ocho. Increiblemente todo cupo en la furgoneta y seguimos el largo viaje hasta Ceresole Reale.  Comimos en ruta y paramos para solo satisfacer nuestras necesidades mas urgentes. Al llegar nos llamo la atencion la gran cantidad de nieve acumulada tras un invierno especialmente crudo. Enormes avalanchas habian arrancado arboles que debian de tener mas de treinta años y hasta se llevarosn por delante algunas casas. Al salir de casa el primer dia nevava ligeramente. Poco a poco gano en intensidad y acabamos escalando en la pequeña fisura kosterlitz y otra dificil fisura abierta por Edingler al lado de la carretera. No nos podiamos creer la crueldad de nuestra situación. Estabamos en uno de los mejores lugares de Europa para escalar fisura y allí estabamos, abrigadas como para ir a escalar hielo y aguantando la ventisca por catar unos pocos metros de fisura en el canto de la carretera. Es lo que había, pero todavia teniamos esperanza. El segundo día aguanto sin nevar, aunque estuvo nublado todo el dia, asi que estuvimos en la base de Sergent probando fantasticos largos. Tuvimos uan maxima de 2 grados, asi que el grip era perfecto! Con los pies mojados por la nieve de la base nos fuimos contentas a casa, esperando que la situacion mejorase… pero al dia siguiente amanecio cayendo copos como boinas. Malamente estuvimos en una pared haciendo practicas de emplazamientos en artificial mientras veiamos decepcionadas como las paredes se empapaban y caian cascadas por todas partes. Desde que llegamos ni siquiera habiamos tenido oportunidad de ver el valle, las nubes bajas habian sido las protagonistas. Por la noche fuimos a consultar la meteo. Estabamos en el centro de una borrasca que parecía que no se iba a mover en el resto de la semana. Decidimos marcharnos a buscar fisuras secas al dia siguiente. Con las mismas cosas y toda la comida que habiamos comprado volvimos a encofrarnos en la furgoneta. La salida fue tensa, con la carretera nevada. Llegamos a Huesca a las 3 de la madrugada, dormimos unas horas y proseguimos el viaje hasta La Cabrera. Por la tarde estabamos escalando en el bloque Californiano. Los dias siguientes los pasamos escalando fisuras, largas y cortas, anchas y estrechas, desollandonos los dedos como queriamos hacer en el valle del Orco…y no llovio casi.  Gracias a Cesar, que nos dejo su casa en Manzanares pudimos disfrutar la semana escalando sin arruinar nuestro presupuesto. Y gracias a la motivacion de todas tomamos la decision correcta: cambiar de sitio pero no de planes… La concentracion concluyo con la sensación de haber escalado mucha fisura, de haber mejorado la tecnica, al fin y al cabo lo que queriamos… Solo tuvo un pequeño inconveniente: Los 4500 kilometros que hicimos para escalar en la Cabrera… Eso si, disfrutamos en Madrid de la mejor pasta y el buen queso italiano a precio de Turin.

Polivalencia

Últimamente escucho mucho la palabra polivalencia. Es lo que se pedía para entrar en el equipo femenino y mi motivación siempre ha ido por alli. Es la definición de alpinismo. La semana pasada me hizo pensar hasta que punto se puede disfrutar en la montaña y con cuantas cosas diferentes. Y que todas las buenas cosas, o por lo menos las intensas, las que recordamos siempre llevan consigo la resaca de la vuelta a la calma, con la que tambien se puede disfrutar. La montaña, en todas sus facetas ofrece la posibilidad de disfrutar mientras se sufre, disfrutar plenamente, sin sufrir y penar de verdad, cuando se piensa que uno es gilipollas por estar penando, mientras podria estar tranquilamente en el sofa de su casa con un libro de aventuras leyendo como algun personaje se salva por los pelos.

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Primera concentracion del ENFA

El viernes, despues de 12 horas y media de viaje amenizado por nieve en la carretera, atascos, liada al pasarnos algun cruce y nieblas al llegar a Lleida, aterrizamos en Huesca y pusimos punto y final a esta primera concentracion. Si tuviera que elegir  un par de palabras diria… frio y risas. Y si elijo cuatro, serian, ademas de las anteriores, ilusion y progresion… Han sido diez dias intensos, de madrugones, nevadas y no muy buenas condiciones, sobre todo los ultimos 4… Pero os lo voy a contar desde el principio… Seguir leyendo Primera concentracion del ENFA…

Proximamente…

Estoy con los preparativos del próximo viaje a Ecrins con el Equipo Nacional Femenino de Alpinismo. Nos vamos el miercoles y estaremos diez dias en Pelvoux, cerca de Argentiere la Besee. Ya pasaron las pruebas, la elección del equipo y la puesta en marcha definitiva del proyecto. Han sido dias de mucho pensar, viajar y hacer trabajo de oficina, aunque gracias a la ayuda de otras muchas personas y sobre todo de Pilar Maza he podido escalar tambien, porque si no todo esto no tendria sentido. El último mes ha sido tan movido que todos mis propositos de entrenos, plantas y blogs se han ido al carajo. Mis plantas se mueren, no sé si de frío, por estar tanto tiempo fuera de casa, de sed, por regarlas poco o de pena, por estar tan aburridas en su maceta. Quizas por todo un poco. El caso es que agonizan. Mi madre me ha dado la solucion de injertarle a una de ellas, que tiene un tronco trenzado, unas hojas de plastico que son “iguales”, las que usan en los bancos, segun ella. Y la verdad es que si no te paras y la tocas no se nota…”solo lo sabras tu” me decia. Sería muy facil si pudiera sustituir mis brazos por unos hidraulicos de titanio,con tal de llevar manga larga o si pudiera escribir con mi pensamiento mientras me aproximo al primer muro. Pero no, me veo obligada a chapucear mis entrenos, variandolos con riesgo de lesionarme por concentrarlo para despues irme varios dias… Y a sacar unos minutos en casa para mantener este blog que ya casi muere de aburrimiento también.

Es lo que hay, mi vida es asi y lo acepto con gusto y alegria, porque lo paso bien. Las plantas tendran un entierro digno, mis brazos tendran su correspondiente sobo en los proximos dias y vosotros… aunque no os lo creais, tendreis noticias de las concentracion del Equipo. Las chicas estan fuertes y motivadas. ¡Estoy encantada con el grupo que se ha formado!

¡Y el lio empieza ya!

Continuara pronto…

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